Un toro de Santa Bárbara le partió las dos piernas el pasado 7 de enero: el pitón le atravesó la derecha en una extensa cornada con orificio de entrada y salida y le partió la tibia y el peroné de la izquierda. Pero Juan de Castilla no se queja y su solitario lamento brotó cuando, el pasado 7 de enero, se vio en la arena de Manizales con el tobillo prácticamente colgando. «Madrid, Madrid, Madrid», era su único pensamiento. Madrid, la plaza de sus desvelos, la plaza donde solucionar una temporada. Reconoce el heroico torero de Medellín que hubo «momentos críticos, pues sangré mucho, y la fractura era total». Sus primeras palabras en la enfermería fueron para Leila, su madre....
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