Eira nació en 2024 con tan solo 25 semanas de gestación y un peso menor al de una piña. Su llegada al mundo se adelantó por una infección de la bolsa amniótica. La báscula marcó 700 gramos y, como muchos de los bebés que nacen con un peso tan bajo, tuvo que ser intubada durante los primeros días como soporte respiratorio y necesitó una transfusión de sangre porque el 90% de estos pequeños tienen anemia. La novedad es que Eira ha sido la primera en España, junto a otra docena de prematuros extremos, en recibir una transfusión procedente de sangre de cordón umbilical , en el contexto de un estudio de fase I llevado a cabo por el Hospital Clínic de Barcelona y el Banco de Sangre y Tejidos (BST). Hasta ahora, a aquellos bebes que nacen antes de las 28 semanas de gestación y necesitan una transfusión se les trata con concentrados de hematíes —glóbulos rojos— procedentes de donantes adultos , pero esta sangre tiene una hemoglobina que pasa más oxígeno a las células y esa sobreexposición puede provocar algunos daños, como retinopatía del prematuro (ROP), broncodisplasia pulmonar (BDP) o enterocolitis necrotizante (ECN). Un estudio publicado en 2025 en Italia ya demostró que la sangre de cordón reduce el riesgo de complicaciones asociadas a la prematuridad y mitiga los efectos secundarios asociados a la transfusión de sangre de adultos. Para comprobar que esta técnica era factible y segura en Cataluña, el Clínic y el Banco de Sangre y Tejidos impulsaron un ensayo clínico en la misma línea que el italiano, el primero de estas características en España, en el que participaron 41 recién nacidos prematuros extremos con anemia . Los resultados de esta investigación, realizada entre 2023 y 2025 y presentados en el Congreso de Sociedades Europeas de Neonatología, acreditan que la infraestructura sanitaria de la que disponen el Clínic y el BST es viable para poder llevar a cabo la transfusión de sangre de cordón en nuestro entorno. «Somos de los pocos lugares del mundo donde contamos con un entorno de equipamientos sanitarios que lo permite» , explica el doctor Miquel Alsina, adjunto del Servicio de Neonatología, dentro del Instituto Clínico de Ginecología, Obstetricia y Neonatología del Hospital Clínic Barcelona, impulsor del estudio. Además de la viabilidad y seguridad del procedimiento, «este tipo de transfusión es una alternativa más fisiológica para los pequeños receptores y mejora el perfil sanguíneo de estos bebés, que se mantiene similar al de los prematuros que no requieren una transfusión», añade el doctor Alsina. La sangre de cordón umbilical «contiene un tipo de hemoglobina, la denominada hemoglobina fetal (HbF), que puede ser beneficiosa para los bebés prematuros, ya que evita el daño por sobreexposición al oxígeno que provoca la hemoglobina del adulto en estos niños. Los glóbulos rojos de la sangre del cordón umbilical serían un sustituto más fisiológico y, por tanto, una mejor alternativa que la transfusión convencional», añade el doctor Alsina. Los buenos resultados del estudio previo realizado en Italia confirman que los niveles más elevados de HbF podrían proteger frente al exceso de oxigenación de tejidos vulnerables como la retina, ayudando a prevenir la retinopatía del prematuro y también otras complicaciones. En el caso de Eira, que ahora tiene un año y medio, respondió bien a todo el tratamiento inicial y su evolución ha sido muy satisfactoria, teniendo en cuenta la extrema prematuridad al nacer. Para estas transfusiones no se utiliza la propia sangre del cordón de estos bebés , puesto que al ser muy prematuros es escasa y no se puede aprovechar. «Se utiliza la sangre donada de recién nacidos de embarazos sanos finalizados a término», explica a ABC el doctor Alsina. De los 41 niños reclutados en el ensayo, se sometieron a una transfusión de sangre la mitad. Diez de ellos recibieron solo sangre de cordón, 3 sangre de cordón y de adulto, y 7 sólo de adulto, como grupo de control. «La principal conclusión es que esta técnica es factible y segura en nuestro medio. Además hemos llegado al 78% de disponibilidad de sangre de cordón , lo que mejora respecto al estudio italiano«, asegura. «Este es un nuevo uso de la sangre de cordón umbilical en Cataluña que refuerza el papel del cordón umbilical no solo como fuente de células madre para trasplantes en pacientes con leucemia o para la investigación, sino también como un recurso inmediato y seguro para mejorar la atención clínica de los recién nacidos más vulnerables», explica el director del Banco de Cordón del BST, Jesús Fernández. Tanto él como el doctor Alsina están convencidos de que la transfusión de sangre de cordón «puede revolucionar la transfusión en el neonato prematuro ». En este sentido, el doctor Alsina no descarta que «estos resultados puedan extrapolarse a otras poblaciones de recién nacidos en estado crítico que requieran transfusión de glóbulos rojos, como podrían ser los bebés con malformaciones cardíacas que necesitan cirugía », aunque esta es una opción ligada a la compleja disponibilidad de este tipo de sangre. Uno de los objetivos del estudio era demostrar que había sangre de cordón disponible, un «producto que es escaso», insiste el responsable del Banco de Cordón, Jesús Fernández, quien reitera el llamamiento colectivo a aumentar la donación, que ha sufrido un fuerte descenso en los últimos tiempos. Una vez superada la fase I del ensayo clínico, el siguiente paso será un estudio multicéntrico con varias maternidades de Barcelona y con muchos más pacientes, que se iniciará a partir de 2026 y que está pendiente de financiación. «El objetivo de futuro es llegar a poder tratar al mayor número posible de bebés que lo necesiten», concluye el doctor Alsina.