Álvaro Arbeloa disfrutó de su tercer partido al frente del primer equipo del
Real Madrid. Su equipo goleó,
Vinicius le abrazó y el Bernabéu celebró. Pero lo verdaderamente interesante estaba en los datos: mientras el
Mónaco tuvo más la pelota, el Real Madrid tuvo el partido.
Menos posesión, más área, más peligro, más gol. Las estadísticas del 6-1 justifican el marcador.
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