Juanma Lorente, abogado laboralista: "El permiso de cuatro días por fuerza mayor se puede disfrutar por horas"
Los permisos retribuidos que recoge el Estatuto de los Trabajadores son un derecho fundamental de los empleados, pero en la práctica generan muchas dudas. La ley establece una serie de situaciones en las que los trabajadores pueden ausentarse del puesto de trabajo sin perder su salario, como enfermedades graves de familiares, matrimonio o nacimiento de hijos, entre otras. Sin embargo, la interpretación de estas situaciones y la documentación necesaria para justificarlas suele generar confusión y consultas constantes en los departamentos de recursos humanos.
A la hora de solicitar estos permisos, muchos trabajadores sienten miedo a posibles represalias por parte de la empresa. Por ejemplo, temen que al pedirlos pueda afectar a sus evaluaciones, promociones o incluso a la relación con su jefe directo. Esta sensación se acentúa en entornos laborales competitivos, donde la cultura empresarial valora la presencia física por encima de las necesidades personales, lo que provoca que algunos empleados renuncien a ejercer un derecho que legalmente les corresponde y está incluido directamente en el propio marco legal.
Asimismo, el debate sobre los permisos retribuidos se intensifica al considerar que sus condiciones reales no siempre son conocidas por quienes deberían disfrutarlos. La falta de información clara y accesible genera incertidumbre y, en ocasiones, conflictos con la empresa. Por ende, esta situación plantea preguntas sobre la necesidad de transparencia y de medidas que garanticen que todos los trabajadores comprendan plenamente sus derechos y las condiciones que los acompañan, evitando así malentendidos y posibles injusticias, así como la importancia del asesoramiento profesional.
Un abogado explica la condición desconocida de los permisos
Juan Manuel Lorente, abogado laboralista que se ha dado a conocer por sus publicaciones divulgativas en redes sociales, expone el desconocimiento generalizado que existe en relación con las condiciones de uno de los permisos retribuidos más solicitados. "A ver si queda claro, que mucha gente no se entera, que el permiso de cuatro días por fuerza mayor que tienes en tu trabajo, que además es retribuido, se puede disfrutar por horas", comienza explicando el experto en una de sus última publicaciones. En este contexto, es importante conocer este derecho para poder aplicarlo y que tu empresa no se aproveche de tu descuido, pero, ¿cómo funciona?
Pues antes de responder a esta pregunta, el profesional del derecho contextualiza sobre el premiso y sus implicaciones. "Si no te has enterado hay un permiso en tu trabajo por si tienes una situación de urgencia relacionado con un problema médico, un accidente grave, que requiera tu presencia inmediata", comenta. Por tanto, ante esta clase de condiciones extremas, el método de actuación puede durar minutos o horas, incluso días, y esto queda recogido en el propio derecho. "Te puedes ir del trabajo, atender esa urgencia, y después volver. Pues bien, este permiso de cuatro días se puede disfrutar por horas, lo que pasa que hay gente que no entiende qué significa esto", expresa.
Un ejemplo práctico de aplicar el permiso por horas
Por último, para un mejor entendimiento, Lorente expone un hipotético caso real en el que un padre o una madre deben atender a su hijo debido a una incidencia en su centro educativo. "Imagínate que se pone tu niño malo en el colegio, o se cae, y tienes que ir a recogerlo y llevarlo al médico de manera inmediata. Pides un permiso en tu trabajo para justamente esto y tardas dos horas en solucionar el problema y después vuelves a tu trabajo", indica. Por ende, no requiere que te cojas el "día libre" entero, como quien dice, y puedes reservar tus horas para futuros incidentes.
"No habrás perdido un día de los cuatro, habrás perdido dos horas de todo el permiso, es decir, que si tu jornada es de ocho horas te quedarán todavía seis horas más tres días de ocho horas para gastar, no te quedarán tres días por dos horas que has perdido", concluye. De esta manera, un gesto tan simple como conocer esta aclaración te puede servir como referencia para interiorizar los derechos legítimos que te corresponden y eludir conflictos con la empresa por tu desconocimiento.