Un periodista no es distinto a cualquier ser humano:un suceso de extraordinaria crueldad le puede dejar sin palabras . La diferencia con los demás es que, juntar letras es tu oficio, y las acabas encontrando , aunque tardes horas como ha sido el caso, para escribir la columna que jamás hubieras querido redactar. Porque uno sabe que el horror está en las guerras, en el terrorismo, en la violencia... y golpea duro. Pero noquea cuando se presenta en algo tan cotidiano como coger un tren . Nadie puede pensar en que te sorprenderá letalmente cuando te vas a ir al vagón-cafetería a tomar algo; disfrutas del viaje devorando un libro o decides acortar kilómetros mentalmente echando una cabezadita. Y todo...
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