Joaquín Sabina revela el lado oculto de Joan Manuel Serrat en su nuevo documental
Una amistad forjada entre escenarios y contrastes
En el panorama musical español, pocas relaciones han generado tanta atención como la de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat. Su vínculo, que se remonta a más de cuarenta años, combina respeto profesional, afinidades personales y un choque de caracteres que, lejos de separarlos, ha cimentado una de las colaboraciones más memorables del país.
El documental 'Sintiéndolo mucho', dirigido por Fernando León de Aranoa, no solo repasa la carrera del artista andaluz, sino que penetra en su universo emocional. Una de las piezas clave es su relación con Serrat, mostrada desde una perspectiva íntima que arroja nueva luz sobre ambos.
Sabina: entre admiración y retrato personal
En uno de los fragmentos más comentados, Sabina se refiere a su amigo con franqueza: “Él es el tipo más organizado, más estajanovista del mundo”, asegura. “Tiene un lado absolutamente encantador y otro lado rígido y con el gesto torcido”. Esta declaración resume un equilibrio entre afecto, crítica constructiva y conocimiento profundo del otro.
No es la primera vez que Sabina habla sin filtros, pero el formato documental permite ver esas impresiones con contexto, en imágenes que cruzan la vida pública con momentos privados.
Una gira que parecía imposible
Cuando ambos preparaban su gira conjunta en 2007, muchos dudaban de su viabilidad. José Emilio Navarro ‘Berry’, mánager de Sabina y antiguo colaborador de Serrat, recuerda: “Todo el mundo me dijo que estábamos locos y que se iban a matar el primer día”. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El respeto y el afecto mutuo prevalecieron sobre las diferencias.
Un gesto revelador fue cuando Berry consultó con Serrat si debía aceptar representar también a Sabina. El catalán no solo dio su aprobación, sino que lo hizo con una frase llena de ironía: “Dile que sí, pero que sepas que ahora llevas a Joselito y a Belmonte. Belmonte soy yo, me lo pido”.
Un retrato que va más allá de la música
‘Sintiéndolo mucho’ no es una simple biografía artística. El documental, que se ha rodado durante 13 años, aborda desde la creación musical hasta los silencios del camerino. La presencia de Serrat en este retrato no es anecdótica: es esencial para entender la evolución del propio Sabina.
Entre luces de conciertos y sombras personales, la pieza documenta un proceso de madurez y reflexión. El paso del tiempo, las enfermedades de los padres, las decisiones profesionales y los vínculos afectivos forman un mosaico en el que Serrat aparece no solo como colega, sino como figura clave para comprender al Sabina más profundo.
Dos iconos que se definen el uno al otro
La historia de Sabina y Serrat es una de afinidad y diferencia, de colaboración y contraste. Ambos han sabido respetarse sin intentar moldearse, una fórmula rara y eficaz. Como demuestra el documental, detrás de cada gira, cada entrevista y cada aplauso, hay una relación marcada por la honestidad y la complicidad real.
Lejos de ser un mero apunte biográfico, la mirada que Sabina ofrece sobre Serrat revela una verdad emocional: en el arte, como en la vida, la armonía no siempre nace de la semejanza, sino del equilibrio entre opuestos.