Volver a entrenar después de Navidad
no va de “ponerse a tope”, va de volver activar el cuerpo y la cabeza con un plan que quepa en tu semana real. Empieza por fijar una cita inamovible de pista, el mismo día y hora, y trátala como una reunión de trabajo: si no puedes hacer todo, haces la mitad, pero vas.
Esa continuidad es la gasolina del mes de enero. La primera semana busca sensaciones y ritmo sin prisas, la segunda sube un escalón y, a partir de ahí, la inercia hace el resto.
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