«La edad de plata»: Homenaje a la cultura española de principios del siglo XX
Los historiadores denominan»edad de plata» a un periodo de gran esplendor cultural, científico y artístico que abarca aproximadamente desde finales del XIX hasta el inicio de la Guerra Civil. Fueron muchos los artistas que en este periodo encontraron en París una «patria soñada» para sus creaciones. Allí viajaron, entre otros muchos, Granados, Falla y Zuloaga en busca de las vanguardias artísticas europeas y donde urden los trazos de sus estéticas personales. Lo que propone el espectáculo «La Edad de Plata», que llega ahora al Teatro de la Zarzuela una producción de la Ópera de Oviedo y el Teatro Cervantes de Málaga- es un díptico español con obras de estos artistas, cuya dramaturgia integra dos obras maestras compuestas por dos de estos músicos. En palabras de su director, Paco López, «es una “soirée” ficticia en casa de Ignacio Zuloaga, en el París de los felices 20, donde una bohemia variopinta de jóvenes artistas y la burguesía culta que los impulsa, se reúnen para ser partícipes de la presentación de “Goyescas”, de Enrique Granados y “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla, dos obras que responden a la búsqueda de esa España soñada». López, que además de la dirección escénica firma dramaturgia, escenografía e iluminación, lo ha titulado «La edad de plata», en homenaje a este grupo de artistas, intelectuales, pintores y escritores del primer tercio del siglo XX que protagonizaron uno de los momentos estelares de la cultura española y tienen en París su epicentro creativo. El Teatro de la Zarzuela ofrecerá siete funciones del 24 de enero al 1 de febrero con la dirección musical es de Álvaro Albiach.
«Goyescas», compuesta por Enrique Granados en 1916, es única ópera española estrenada en el Metropolitan de Nueva York, posiblemente sea una de las obras capitales de la ópera española. El libreto de Fernando Periquet se inspira en «El pelele», un cartón para tapiz de Goya. Son muy conocidos dos de sus pasajes: la Canción del Ruiseñor y el hermoso Interludio. Su elenco está formado por Raquel Lojendio y Mónica Conesa (Rosario); Alejandro Roy y Enrique Ferrer (Fernando); César San Martín (Paquiro y Mónica Redondo (Pepa). «El retablo de Maese Pedro», que este año celebra su centenario, fue estrenado siete años después, en 1923. La música y libreto de Manuel de Falla se basa en el capítulo XXVI de la segunda parte de El Quijote. Musicalmente el compositor se despoja en esta ópera para marionetas de su habitual color andalucista para crear un nuevo lenguaje neoclásico, alejado del folclorismo, pero no exento de referencias a las músicas históricas del Siglo de Oro español. El elenco que lo pone en escena lo forman, Gerardo Bullón (Don Quijote de la Mancha), Pablo García-López, (Maese Pedro) y Lidia Vinyes-Curtis, (Trujamán). Todos ellos acompañados en el escenario por el Coro Titular del Teatro de la Zarzuela que dirige Antonio Fauró.
Dos estilos
La producción de Paco López busca «enmarcar las dos obras en la realidad histórica y personal de los dos compositores fuera de España. Dramatúrgicamente, la propuesta es una ucronía, es decir algo que nunca pasó, pero que pudo haber pasado y es el encuentro de estos jóvenes artistas en Paris en la casa del pintor Ignacio Zuloaga. Este nexo sirve para hablar de dos grandes creadores». Para Álvaro Albiach, director musical, uno de los mayores atractivos de la producción es la convivencia de dos estilos compositivos marcadamente distintos. «Granados y Falla abordan la esencia de la cultura española desde perspectivas claramente diferenciadas», concluye.