Tabarca fue la primera reserva marina de interés pesquero que se creó en España en 1986 y la decisión del Gobierno de poner en marcha un nuevo modelo de vigilancia ha conllevado el despido de los tres guardapescas jurado marítimos que prestaban servicio a diario en la zona protegida para evitar la pesca furtiva, entre otras actividades ilegales. Esto supone para numerosos investigadores un riesgo real de que aumente el furtivismo y se eche a perder el trabajo de protección realizado desde hace casi cuatro décadas en la reserva de Tabarca. Por contra, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) sostienen que habrá un control «más preciso, transparente y rentable, reduciendo costes sin mermar la protección de los ecosistemas».