El error más común al encender la calefacción que dispara la factura considerablemente
En muchos hogares, el frío se combate siempre del mismo modo: girar el termostato al máximo posible para que caliente antes. Ese impulso es uno de los errores más comunes y también uno de los que más fácilmente se traduce en euros de más al final del mes. La razón es menos intuitiva de lo que parece: subir mucho la temperatura marcada no hace que la calefacción vaya más rápido, pero sí aumenta la probabilidad de que acabes calentando de más y pagando ese extra durante horas.
Un termostato no funciona como el acelerador de un coche. Su papel es mantener una temperatura objetivo: la calefacción trabaja hasta alcanzar la consigna y, cuando llega, se detiene y vuelve a arrancar si el ambiente cae.
Entonces, ¿por qué ese gesto sale caro? Porque si pones 24-25ºC y te distraes el sistema seguirá empujando hacia esa cifra. Y ahí no hablamos ya de confort, sino de sobrecalentamiento.
Un multiplicador silencioso
El pequeño exceso es el gran culpable. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) lo resume en su guía de referencia: por cada grado que aumentamos la temperatura, el consumo de energía se incrementa aproximadamente un 7%.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lo explica con una advertencia muy concreta para el día a día: por cada grado que subes el termostato por encima de 20ºC, el consumo puede crecer entre un 7% y un 10%.
El rango que recomiendan las guías
Aquí no hay una cifra mágica universal, pero las recomendaciones oficiales tienden a coincidir en una idea: evitar los extremos. El propio IDAE sitúa el confort doméstico habitual alrededor de los 21ºC y recuerda que subir la temperatura por encima de esos grados tiene un coste energético apreciable.
Pequeños detalles que también se pagan
Hay otro error menos visible que a veces se suma al anterior: Energy Saving Trust advierte de que los termostatos necesitan circulación de aire para medir correctamente y recomienda que no estén tapados por cortinas o muebles ni cerca de fuentes de calor como radiadores. Si mide mal, puede encender más de la cuenta o mantener la calefacción funcionando cuando no hace falta.