El día empezaba como cualquier otro en un
hotel: luces encendiéndose antes del amanecer, el aroma del café recién hecho y un buffet preparado para recibir a decenas de huéspedes somnolientos. Sin embargo, en un
Marriott de Denver, ese ritual cotidiano se convirtió en el escenario de un episodio tan insólito como comentado, grabado y difundido en redes.
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