Agua con gas y digestión: el dato que los nutricionistas mencionan
¿Qué es el agua con gas y por qué genera debate?
El agua con gas es, esencialmente, agua a la que se le ha añadido dióxido de carbono, lo que produce las burbujas características. A diferencia de refrescos o bebidas carbonatadas con azúcar o edulcorantes, no contiene calorías ni azúcares añadidos, por lo que no contribuye directamente al aumento de peso. Esta distinción es uno de los puntos que los expertos, como Fran Susín, subrayan para desmentir mitos extendidos sobre esta bebida.
¿Qué dice la ciencia sobre la digestión?
Varios estudios científicos han explorado cómo el agua con gas afecta al sistema digestivo. Aunque la evidencia no es concluyente para todos los beneficios propuestos, sí hay hallazgos consistentes sobre ciertos efectos fisiológicos:
Estimulación de la motilidad gástrica
Investigaciones muestran que el gas presente en el agua carbonatada puede estimular el fondo gástrico y provocar una ligera distensión del estómago, lo que podría activar los movimientos del tracto gastrointestinal. Este incremento en la motilidad puede facilitar el tránsito de los alimentos en algunas personas.
Mejora de síntomas de dispepsia y estreñimiento
Algunas pequeñas investigaciones sugieren que el agua con gas puede reducir síntomas de indigestión o dispepsia en comparación con el agua sin gas, y puede favorecer el alivio del estreñimiento al mejorar la motilidad intestinal.
Sensación de saciedad
El efecto de las burbujas también puede generar una mayor sensación de plenitud tras las comidas, lo que en ciertos casos podría ayudar a controlar el apetito y reducir la ingesta global de alimentos, aunque este efecto depende de cada persona.
Los beneficios respaldados por expertos
Además de los estudios científicos, profesionales de la nutrición como Fran Susín señalan varias ventajas del agua con gas dentro de un estilo de vida saludable:
- Hidratación eficaz: mantiene un nivel de hidratación comparable al agua natural, esencial para las funciones corporales.
- Alternativa a bebidas azucaradas: ayuda a reducir el consumo de refrescos con azúcar añadida, lo que contribuye a una dieta más saludable.
- Digestión facilitada: en algunos individuos, la carbonatación puede estimular la actividad gástrica.
- Sensación de plenitud: especialmente útil para quienes buscan controlar la ingesta calórica.
Contraindicaciones y efectos adversos
No todas las personas toleran igual el agua con gas. Algunos efectos adversos incluyen:
- Distensión abdominal y gases: el dióxido de carbono puede provocar hinchazón temporal y flatulencias en individuos sensibles.
- Reflujo y colon irritable: quienes sufren de GERD o colon irritable podrían experimentar más molestias tras consumir bebidas carbonatadas.
- Contenido de sodio: algunas aguas con gas incluyen sodio añadido en su etiqueta, algo a considerar para dietas con restricción de sal.
¿Deberías incluir agua con gas en tu dieta?
La respuesta depende de tu tolerancia personal y tus objetivos de salud. Para muchas personas, el agua con gas puede ser una opción refrescante que hidrata eficazmente y se integra bien en una alimentación equilibrada sin aportar calorías extra.
Sin embargo, si experimentas molestias digestivas frecuentes o tienes condiciones gastrointestinales sensibles, puede ser preferible optar por agua sin gas y observar cómo responde tu cuerpo.
En definitiva, el agua con gas no es un remedio universal, pero sí una bebida que, consumida con moderación, puede ofrecer beneficios digestivos respaldados por estudios y opiniones especializadas, como la de Fran Susín.