Lo más fácil, si miras a Dolly Parton , es dudar de su existencia, porque parece una broma que se ha tomado en serio, una muñeca que alterna entre humanos. Es fácil pensar que tanta laca, tanto encaje y tanto corpiño son opulencias de un disfraz , pero Dolly existe, claro que existe. Y existe desde que el country tiene memoria, desde que una niña de los Apalaches se subió a un escenario con una guitarra casi más alta que ella y le habló al mundo con una voz anudada de azúcar y trueno . Lo más fácil, insisto, es pensarla irreal, incluyendo el nombre, Dolly Parton, que es nombre de cuento, no sabemos nunca si cuento de adultos, o...
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