La inesperada decisión de Woody Allen en Barcelona que implica 25 millones de euros
Una mansión con historia en el corazón de El Putxet
Ubicada en el barrio barcelonés de El Putxet, esta vivienda fue construida en 1917 por el arquitecto Enric Sagnier, uno de los referentes del modernismo catalán. Desde entonces, ha sido considerada un Bien Cultural de Interés Nacional, debido a su riqueza arquitectónica y simbólica.
Allen quedó fascinado por el edificio durante el rodaje de su película Vicky Cristina Barcelona, protagonizada por Penélope Cruz, Javier Bardem y Scarlett Johansson. Fue entonces cuando adquirió esta residencia que, hasta hoy, había permanecido como una de sus estancias privadas más discretas en Europa.
Características únicas que cautivaron al cineasta
La propiedad se extiende sobre una parcela de 1.600 metros cuadrados, con una superficie construida de 1.000 metros. Entre colinas y calles silenciosas, el inmueble se distingue por una fachada ornamentada con piedra, cerámica y motivos florales, en perfecta armonía con el estilo modernista que define a muchas joyas arquitectónicas de la ciudad.
Uno de los elementos más notables es la presencia de la luz natural, que atraviesa amplios ventanales curvados. En su interior, Allen supo combinar muebles de diseño con suelos de madera, generando una atmósfera cálida y artística.
Distribución interior de lujo
En la planta principal se encuentra un salón de más de 70 metros cuadrados, un comedor para doce comensales y una cocina profesional adaptada para ofrecer servicios de catering. Cada detalle ha sido cuidadosamente seleccionado: desde una mesa roja de diseño hasta sillas personalizadas con tonos beige y blanco.
La planta superior está dedicada al descanso, destacando una suite principal con moqueta a medida, molduras que actúan como cabecero, y obras de arte que equilibran la composición decorativa.
Elementos originales preservados
La vivienda mantiene escaleras de forja originales, barandillas de roble y una distribución clásica, respetuosa con la historia del inmueble. La integración de elementos contemporáneos no rompe con su esencia patrimonial, sino que realza su valor estético y funcional.
Una venta que marca el cierre de un ciclo
La puesta a la venta de esta residencia por 25 millones de euros representa más que una operación inmobiliaria. Simboliza el fin de una etapa en la relación entre Woody Allen y Barcelona, ciudad que ha marcado parte de su filmografía y vida personal. Aunque discreto, su vínculo con la capital catalana ha sido firme durante años.
Con esta decisión, el cineasta abre un nuevo capítulo, mientras deja atrás una propiedad que fue mucho más que una simple vivienda. El inmueble ya está disponible en el mercado de lujo, despertando el interés de coleccionistas, amantes del modernismo y seguidores del universo Allen.