Un Vilató para la Picassiana: arte contemporáneo en el ruedo de Málaga
Hay nombres que no necesitan presentación, y apellidos que despiertan inevitablemente cierta atención. Jacob Vilató, sobrino nieto de Pablo Picasso, firmará este año la escenografía y el cartel de la Corrida Picassiana, que tendrá lugar el 4 de abril, Sábado Santo, en la plaza de toros de La Malagueta. Málaga vuelve a conjugar arte y expresión taurina, y lo hace con una elección que no busca el guiño fácil a la genealogía, sino el impacto visual de una propuesta artística cargada de intención.
Vilató, que dejó atrás la arquitectura para entregarse a la pintura, lleva años desarrollando un lenguaje visual profundamente gestual y simbólico, que se ha exhibido en museos de México, China y Estados Unidos. Su obra, alejada de la complacencia, busca provocar sin estridencias, abrir sin sentenciar, y conectar emocionalmente con quien la observa. Es un artista que no da explicaciones, pero tampoco las evita.
La Corrida Picassiana, una de las citas más singulares del calendario taurino español, servirá además como punto de partida para los actos del 150º aniversario de La Malagueta. Así lo ha anunciado la Diputación de Málaga, que ha confiado en Vilató no solo para poner imagen al evento, sino para dotarlo de una atmósfera plástica que dialogue con el ruedo y con los espectadores.
El cartel será presentado en febrero, en un acto público que busca reforzar la dimensión cultural de la tauromaquia en la ciudad. Vilató, que rara vez se presta a protagonismos mediáticos, ha aceptado este encargo como un desafío personal, consciente del peso simbólico que tiene una plaza como La Malagueta y del legado que evoca el apellido que lleva.
Pintor de silencios y de tensiones contenidas, Vilató ha sabido mantenerse al margen de modas y discursos preestablecidos. Su compromiso con una estética emocionalmente sincera lo convierte en un interlocutor inesperado —y por eso mismo pertinente— para una corrida como la Picassiana, donde la puesta en escena forma parte del relato.
Desde Barcelona, donde reside, Vilató continúa proyectando su trabajo a nivel internacional, con México como uno de sus principales focos. Ahora, su trazo se instalará en el albero malagueño, para aportar una mirada nueva a una expresión taurina que no necesita adjetivos para defender su vigencia.