El Kremlin califica como “positiva” la voluntad de varios países europeos de restaurar el diálogo con Rusia
El Kremlin calificó como “positiva” la intención expresada por varios gobiernos europeos de reabrir canales de diálogo con Moscú, una relación prácticamente congelada desde el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en 2022. Para Rusia, estas señales representan un giro relevante en el clima político europeo.
El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó que Moscú ha “tomado nota” de las declaraciones realizadas en los últimos días por dirigentes europeos. Añadió que, “si esto refleja realmente la visión estratégica de los europeos”, se trataría de una evolución positiva de su posición, subrayando que Rusia siempre ha defendido la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos.
Peskov mencionó explícitamente a Francia, Italia y Alemania como países donde se ha expresado la idea de que Europa debe “hablar con los rusos” para garantizar la estabilidad en el continente. Moscú interpreta estas declaraciones como un reconocimiento de que la seguridad europea no puede construirse sin algún tipo de interlocución con Rusia.
El Kremlin, sin embargo, mantiene un tono crítico hacia el Reino Unido, al que acusa de sostener una posición “radical” y contraria a cualquier intento de diálogo. Esta diferenciación entre capitales europeas forma parte de la estrategia rusa de identificar posibles socios dentro de la UE, mientras mantiene la presión diplomática sobre quienes considera más hostiles.
Europa busca vías de comunicación tras casi cuatro años de ruptura
Desde febrero de 2022, la mayoría de los países europeos habían suspendido casi todos los canales de comunicación con Moscú, salvo contactos puntuales. Las sanciones económicas, la ruptura de la cooperación política y la guerra en Ucrania han definido un periodo de aislamiento diplomático que ahora podría experimentar un giro parcial, según interpreta el Kremlin.
Para Rusia, la disposición de algunos líderes europeos a retomar contactos constituye “un avance notable”, especialmente en lo relativo a posibles conversaciones sobre seguridad continental. Moscú considera que este cambio de tono podría abrir la puerta a un diálogo más estructurado en el futuro, aunque insiste en que dependerá de la coherencia de las posiciones europeas.