A qué se refería Elvis Presley cuando dijo: "Cuando las cosas van mal, no te vayas con ellas"
La frase “Cuando las cosas van mal, no te vayas con ellas”, atribuida a Elvis Presley, funciona como un consejo práctico y directo sobre cómo relacionarnos con las dificultades: no se trata de negar el problema ni de fingir que no existe, sino de evitar identificarnos por completo con la adversidad. El legendario cantante propone una distancia interior que permita sentir y procesar el daño sin permitir que éste reescriba la propia identidad o borre las zonas de estabilidad personal.
Una leyenda sometida a presión constante
Elvis Presley, conocido mundialmente como el 'Rey del Rock and Roll', pasó de orígenes humildes en Tupelo (Mississippi) a convertirse en un fenómeno cultural global, enfrentando a lo largo de su carrera tanto la adoración masiva como la presión mediática y las dificultades personales propias de la fama. Esa experiencia de altibajos —ascenso meteórico, éxitos multitudinarios y también crisis privadas— ayuda a entender por qué su recomendación suena a lección aprendida en primera persona.
La importancia de identificar en problema
Esta frase invita a una separación clara entre la situación y la identidad. “Irse con las cosas” significa aceptar que el error, el fracaso o la mala racha te definan por completo, algo que no se debe hacer a sus ojos. Mantener la diferencia entre lo que sucede y quién eres evita que una contingencia se convierta en una crisis de autoestima. Es la diferencia entre “me ha ido mal en esto” y “soy un fracaso”. Lo primero ayuda a mejorar, mientras que lo segundo solo hace más complicado salir de la situación que nos complica la vida.
No tomar decisiones en caliente y nunca abandonarse por completo
Cuando todo parece derrumbarse, las reacciones impulsivas suelen empeorar la situación: romper relaciones, renunciar a proyectos o quemar puentes son respuestas típicas del momento. Elvis apunta a frenar ese impulso: quedarse, observar y posponer decisiones drásticas hasta que la intensidad emocional baje. La prudencia en la acción permite elegir con más claridad y reparar con menos coste.
“No te vayas con ellas” no implica pasividad. Al contrario: aconseja mantener pequeñas acciones que sostengan la vida cotidiana y el sentido de pertenencia —una rutina, una tarea creativa, una conversación—. Avanzar a paso reducido pero sostenido evita la paralización y genera el impulso necesario para reconstruir. Lo que cotideanamente se conoce mediante la frase: “Sin prisa, pero sin pausa”.
Hay que evitar exagerar los problemas
Otro peligro habitual es convertir un tropiezo puntual en un juicio global: de “esto salió mal” a “todo está perdido”. La frase combate esa distorsión cognitiva. Reconocer el alcance real del problema —limitar su ámbito— preserva la posibilidad de soluciones y reduce el peso emocional que impide pensar con claridad. La propuesta del 'Rey del Rock' no es un optimismo ingenuo ni una invitación a minimizar el dolor.
Esta frase de Elvis Presley es una forma de resiliencia basada en el reconocimiento honesto de la dificultad y en la decisión de no dejar que ella dicte todas las reacciones. Sentir el malestar es legítimo; dejar que nos arrastre hasta desaparecer, no.
Así se aplica esta frase en la actualidad
En lo laboral, sentimental o personal, la táctica debe ser la mencionada: identificar una acción posible (aunque pequeña), mantener un vínculo de apoyo y posponer decisiones irreversibles hasta disponer de perspectiva. Pedir ayuda, recortar el daño inmediato y cuidar las rutinas son estrategias que encajan perfectamente con la consigna de no “irse con” la adversidad.
Cuando Elvis dijo “Cuando las cosas van mal, no te vayas con ellas” ofreció una regla de uso cotidiano: permanecer con recursos propios, no dejarse definir por la crisis y usar la acción , aunque sea pequeña, como herramienta de recuperación. Es una llamada a conservar el núcleo personal frente a la tormenta: no desaparecer con ella, sino resistir lo suficiente para reconstruir.