Crítica de 'El sendero de la sal': Levántate y anda ★★★
Y cuando pensabas que la vida, en el fondo, puede ser relativamente bella, que la granja donde vives y te ganas el pan siempre estará a salvo, que los hijos, adultos y a salvo, se han marchado ya, algo se tuerce y lo pierdes todo, la casa, los ingresos, mientras al marido le diagnostican una enfermedad neurodegenerativa terminal. Cuando esas dos existencias saltan casi en pedazos, solo ven una salida: caminar.
Inspirada en hechos reales (quizá de manera muy libre) y basada en el best seller homónimo, la opera prima de la directora teatral británica Marianne Elliott resulta un contenido y resiliente retrato, la emotiva historia de una pareja que decide emprender una durísima ruta de 1.000 kilómetos por la costa suroeste inglesa y cuya conexión con la naturaleza les ayuda a superar el fantasma de la pérdida. En ocasiones, puede que solo nos salve una vieja mochila llena de futuro y esperanza.
Lo mejor: El gran trabajo de Anderson e Isaacs y en un filme, además, de tan duro rodaje.
Lo peor: Aunque es una historia emocionante, quizá esté contenida de más.