Suele repetirlo Curtis Yarvin: todo tiene que ver con el poder; todo tiene que tener un bando; todo el mundo sabe qué lado debe elegir (¡a un españolejo se la van a dar con queso!); elíjalo y será un colaborador; rechácelo y será un disidente. —A veces el poder está bien, y a veces está mal. Siempre, y en todas partes, el poder define y es definido por lo que uno debe pensar, hacer y decir, si quiere prosperar. Ésta es la única forma segura de saber si es usted un disidente o un colaborador. Asistimos (históricamente) a los coletazos del poder en el imperio elegido, cuya demencia tiene visos de no distinguir ya entre colaboradores y disidentes, ni siquiera...
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