Todo es máscara, embustera apariencia, truco, timo y trola (las tres tes), estafa, camelo, filfa, engañabobos, embelequería, engañapichanga, manganeta o cualquiera de los sinónimos de engañifa, ya saben ese «engaño artificioso con apariencia de utilidad». Todo en el sanchismo es fingido, todito, un mentiroso y gigantesco atrezo político que quizá se parezca al que padece Jim Carrey en 'El show de Truman', pero en este caso, Sánchez es el embaucador y los españoles (los que aún están dispuestos a comulgar con esas gigantescas ruedas de molino que dispensa el sanchismo) los embaucados. Dos últimos ejemplos: el estrepitoso numerito que montó el pasado lunes, cuando se hizo acompañar por tres o cuatro ministro con casco y chaleco reflectante y un buldócer...
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