Si ves una película hasta el final, verás el letrero de «ningún animal fue lastimado en la realización de esta película». Una certificación de bienestar que da la AHA, organización que supervisa rodajes. Muchas veces, pese a la certificación, se duda de la veracidad del mensaje. Pero nos hemos civilizado. No estamos en los cien caballos muertos del 'Ben-Hur' de 1925. Les ponían cables para que tropezaran en la carrera. Y luego el director de la segunda unidad ordenaba sacrificar a los lesionados. Hoy muchas columnas deberían llevar de letrero esta pieza del verbolario de Rodrigo Cortés. «Ridículo: Consecuencia inevitable de comentar la actualidad en tiempo real». Hasta hace unos días, escuchaba 'Soy un truhan, soy un señor' y pensaba...
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