Estados Unidos anunció este jueves un paquete de sanciones contra varios funcionarios iraníes a los que responsabiliza de la represión en las protestas que comenzaron a finales de diciembre y que, según organizaciones civiles, dejan más de 3.400 muertos , entre ellos un ciudadano canadiense, según el Ministerio de Exteriores de ese país. Entre los sancionados se encuentra el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, puesto que Washington considera que «fue uno de los primeros líderes en instar a la violencia en respuesta a las legítimas demandas» de la población del país centroasiático. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dijo en un comunicado que impuso sanciones al Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, así como al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a los comandantes de las fuerzas del orden, acusándolos de ser los arquitectos de la represión. El secretario de Estado del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que «Estados Unidos apoya firmemente al pueblo iraní en su lucha por la libertad y la justicia». El miércoles, la UE ya valoraba la imposición de sanciones contra el régimen de los ayatolás. La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, defendió este jueves la imposición de sanciones contra Irán, esgrimiendo que «están golpeando» y «debilitando» al régimen de Teherán, empujándolo a que «llegue a su fin». Los ministros de Exteriores del grupo G7 también aseguraron que «estaban preparados para imponer medidas restrictivas adicionales» a Irán por «el uso deliberado de la violencia, detención arbitraria de los manifestantes y tácticas de intimidación».