Si la calle Carders ya tenía el carácter rojo de Bar Pimentel, Grup Amicks presenta ahora en su casi análoga Corders la Taberna Nardi, un proyecto que mira al océano y que nace como su hermana pequeña, tanto por cercanía como por esencia. Si Pimentel era el tributo al abuelo Chujo y a la calidez de la cocina de aquí, Nardi rescata el apellido materno de su fundador, Martín Pimentel, para
rendir un homenaje explícito a las mujeres de su familia —y no son pocas—, quedando todo en casa. Se erige así como el antagonista necesario: una propuesta que abraza el color azul y donde la despensa marina española y el toque mediterráneo son los protagonistas absolutos.
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