Xabi Alonso demostró su valía como entrenador en el
Bayer Leverkusen. Ahora bien, el
Real Madrid es otra historia. No basta con tener mucho conocimiento, sino que la gestión de los egos es incluso más importante. Y ahí los
Vini y Mbappé le han ido comiendo terreno cada día que pasaba. O esa es la sensación que transmitía el tolosarra.
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