El capitán de Valencia investigado por narcotráfico pide adelantar su declaración para aportar "mayores" datos
El capitán de la Guardia Civil del Puerto de Valencia, Jesús Fernández Bolaño, quiere adelantar su declaración ante la Audiencia Nacional, donde se le investiga por un presunto delito de narcotráfico. El mando policial está citado el próximo 10 de marzo, pero en un escrito presentado el pasado 9 de enero, su defensa pide que su testimonio sea escuchado «con mayor premura» para evitar «perjudicar sus derechos fundamentales».
Bolaño fue detenido en diciembre de 2024. Se le acusa de colaborar en un entramado criminal dedicado a introducir en España grandes cantidades de cocaína. En la causa se investiga un alijo de 1.140 kilos de «farlopa». Asuntos Internos de la Guardia Civil le atribuye varios papeles, desde conocer los contenedores «contaminados» con drogas que pertenecían a la organización hasta convertirse en «inversor» de sus socios. En los registros en su vivienda encontraron unos 200.000 euros.
El abogado del guardia civil, en su escrito, recuerda que la primera declaración del capitán se produjo cuando la investigación estaba secreta, lo que «impedía tener un conocimiento real de la causa». Por eso, los datos que puede aportar ahora al juez «son mayores» para «comprobar» su inocencia. La testifical tendría que producirse desde prisión, pero su defensa pide también al juez que esta se haga en sede judicial «para mayor agilidad» y para tener «mejor conocimiento de los hechos» en una exposición «más directa y clara».
La detención de Bolaño causó una importante conmoción en la Guardia Civil. Llevaba una década al frente de la sección de Fiscal y Fronteras del Puerto de Valencia, lo que le daba un gran conocimiento de todo lo que pasaba en las instalaciones. La investigación desveló que el entramado utilizó dos formas de introducir la droga. Por un lado, usaban «flat racks», unos contenedores industriales que no tienen techo ni paredes laterales, y los perforaban para introducir la droga entre la estructura. El segundo era más convencional, y se basaba en la importación de frutas desde Sudamérica.
Para conseguir sacar la droga del Puerto de Valencia, el juez sospecha que Bolaño no trabajaba solo. A finales de septiembre del año pasado, el instructor encargó dos pruebas caligráficas para otros dos guardias civiles destinados en la instalación portuaria. Las firmas de estos dos funcionarios aparecen en los documentos de salida de los contenedores que llevaban droga en su interior.
Esos permisos se generan en el momento en el que la mercancía va a abandonar el puerto, y sirven para certificar que ha sido revisado y está «limpio». Asuntos Internos encontró en el móvil de un investigado que el primero de esos guardias tenía en su poder uno de esos permisos antes de la fecha en el que se produjo la salida. El segundo agente bajo sospecha «aparentemente manipuló» uno de esos papeles escribiendo la fecha a bolígrafo sobre el propio estampado para «dificultar la nitidez del dígito», recoge el sumario de la investigación al que ha accedido LA RAZÓN.
Más envíos
Paralelamente, la investigación ha sacado a la luz la posible participación del capitán Bolaño en otros dos envíos de droga. El juez De Jorge investiga si estuvo relacionado con dos cargamentos que salieron desde Sudamérica a Leixoes, en Portugal, [[LINK:EXTERNO|||https://www.elindependiente.com/espana/2025/11/09/el-juez-investiga-si-el-capitan-del-puerto-de-valencia-esta-relacionado-con-envios-de-cocaina-a-portugal/|||como desveló «El Independiente»]]. El juez defendió el pasado noviembre la idoneidad de mantener la causa del mando de la Guardia Civil en la Audiencia Nacional, ya que su organización «podrían ser considerados jefes» en estas operaciones.
El magistrado cree que la más de una tonelada de Valencia «sería sólo una rama» del grupo criminal. En concreto sospecha, por un lado, de tres contenedores que salieron del puerto de Itapoa, en Brasil, que portaban pellets. Entre la mercancía, los agentes encontraron 305 kilos de cocaína repartidos en 280 envases y que llegaron a Portugal a principios de diciembre de 2024, fecha en la que Bolaño fue detenido. Por otra parte, las sospechas se centran en otros dos contenedores que partieron de Buenaventura, en Colombia, con destino a Leixoes y que llegaron en enero de 2025.