Eran las 6 y media de la mañana.
Alberto Herrero (14/01/1974) dormía profundamente, hasta que algo le puso en alerta. “
¡Alberto, Alberto!”, escuchó. Gritos de alarma. Con las legañas en los ojos, desubicado, vio como alguien movía su tienda sin parar para despertarle:
“¡Levanta, levanta! ¡Corre! ¡Ayúdame!”. Era su amigo
Lucas Cruz, copiloto de
Carlos Sainz. Seguir leyendo...