Economía activa una nueva cuenta para canalizar el ahorro de los hogares y cambiar el modelo de inversión
El Gobierno ha dado un primer paso para transformar uno de los grandes desequilibrios de la economía española: el contraste entre el elevado ahorro de las familias y su escasa presencia en los mercados financieros. El Ministerio de Economía, liderado por Carlos Cuerpo, ha lanzado una consulta pública para definir una nueva cuenta de inversión individual destinada a canalizar parte del dinero que permanece inmovilizado en cuentas bancarias.
La iniciativa se alinea con la estrategia de la Comisión Europea para reforzar los mercados de capitales y reducir la dependencia del gasto público como motor del crecimiento. El objetivo compartido es activar la inversión privada en sectores considerados estratégicos para la economía europea.
Un billón de euros con baja rentabilidad
El punto de partida es un volumen de ahorro sin precedentes. Según los últimos datos del Banco de España, los hogares acumulan cerca de 1,1 billones de euros en depósitos, una cifra que supone alrededor de un 50% más que hace una década.
De ese total, más de 900.000 millones se concentran en cuentas corrientes con una remuneración mínima o inexistente. A pesar de que la tasa de ahorro se ha moderado tras los máximos registrados después de la pandemia, España mantiene un nivel elevado en comparación con otros países de la Unión Europea.
Este ahorro, sin embargo, apenas se traduce en inversión financiera. En relación con el PIB, los hogares españoles se sitúan por encima de la media comunitaria en ahorro, pero a la cola en participación en los mercados de capitales.
Una cuenta única para invertir en Europa
La propuesta del Ministerio de Economía pasa por crear una cuenta de inversión sencilla, flexible y accesible para particulares. A través de este instrumento, los ciudadanos podrán invertir en empresas, fondos y productos financieros europeos bajo una misma estructura.
La cuenta se integrará en el marco de la nueva etiqueta Finance Europe, diseñada para facilitar la canalización del ahorro privado hacia proyectos empresariales de interés estratégico para la UE.
Gestión activa y límites claros
Uno de los principios básicos del modelo es la gestión activa por parte del inversor. El titular de la cuenta podrá decidir en cada momento el destino de su dinero, eligiendo entre diferentes activos financieros.
Como condición general, al menos el 70% de las inversiones deberá destinarse a empresas europeas consideradas estratégicas. Los criptoactivos quedan expresamente excluidos de este producto.
El dinero deberá mantenerse durante un periodo mínimo aún por definir, aunque las recomendaciones comunitarias apuntan a un plazo de cinco años para favorecer la estabilidad de la inversión.
CNMV y BME, actores clave
El diseño técnico de la cuenta cuenta con el respaldo de la CNMV y de BME, el operador de la bolsa española. Ambas instituciones defienden un instrumento que permita a los particulares acceder de forma sencilla a los mercados financieros sin una complejidad excesiva.
Entre las cuestiones pendientes figuran los importes máximos de aportación, las entidades autorizadas a comercializar la cuenta y la definición concreta de qué se considera una empresa estratégica.
La fiscalidad, el gran interrogante
El aspecto más sensible del proyecto es su tratamiento fiscal. La Comisión Europea ha pedido expresamente que estas cuentas reciban el trato “más favorable” entre los productos de inversión disponibles.
Entre las opciones que se barajan figuran deducciones, exenciones o mecanismos de diferimiento fiscal que permitan reinvertir las ganancias sin una tributación inmediata, siguiendo el modelo de otros instrumentos ya existentes en España.
El Ministerio de Hacienda, por el momento, evita pronunciarse sobre este punto, mientras Economía reconoce que la fiscalidad será determinante para el éxito de la iniciativa.
Menos ladrillo, más mercado financiero
Uno de los objetivos explícitos es reducir la fuerte dependencia del ahorro inmobiliario. Actualmente, cerca del 75% del patrimonio de los hogares españoles está concentrado en activos ligados a la vivienda.
Economía subraya que existe un “importante potencial de movilización” del ahorro hacia los mercados de capitales, especialmente en un contexto de baja rentabilidad de los depósitos tradicionales.
Suecia como referencia
El modelo que más interés despierta entre los reguladores españoles es el de Suecia. Su cuenta de inversión individual, conocida como ISK, ha conseguido en poco más de una década que millones de ciudadanos participen activamente en la financiación de empresas.
Este sistema sustituyó los impuestos sobre las ganancias de capital por una tasa anual reducida, lo que facilitó la entrada de pequeños inversores y disparó las salidas a bolsa de compañías nacionales.
Con la futura cuenta de inversión, el Gobierno busca replicar parte de ese éxito y convertir el ahorro de los hogares en una palanca estable de crecimiento económico a medio y largo plazo.