En una reunión este viernes en la Casa Blanca, Donald Trump ha exigido a un grupo amplio de ejecutivos del sector petrolero invertir al menos 100.000 millones de dólares para reconstruir la infraestructura petrolera venezolana y cumplir su objetivo de «revivir» el sector. Según su planteamiento, Estados Unidos vendería durante un largo periodo el crudo venezolano, generando ingresos suficientes para enderezar el país y, de paso, reducir los precios del petróleo a escala mundial. Es una visión ambiciosa, con ecos de grandes reconstrucciones del pasado, pero que no termina de convencer a quienes deberían ejecutarla. Sobre la mesa hay una promesa presidencial de inversión masiva y, al mismo tiempo, un listado preciso de condiciones que las grandes petroleras consideran imprescindibles...
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