El infierno en vida en un domicilio del barrio rural de Garrapanillos, de Zaragoza. Esto es lo que confesó desde la cama de un hospital haber sufrido durante el último mes una joven de 23 años de etnia minoritaria (según han confirmado fuentes de la Guardia Civil) por parte de cuatro de sus familiares ( un hombre y tres mujeres, a quienes se observa en el vídeo de su detención) con los que supuestamente se había ido a vivir un tiempo atrás por rencillas con sus padres. Cuando ingresó en un centro hospitalario, tuvo que ser asistida de las varias lesiones que presentaba y sus familiares más directos interpusieron una denuncia el pasado 30 de diciembre en la comisaría de Casetas es cuando se la pudo localizar y en ese momento la joven padecía anemia, un cuadro de diversos golpes y contusiones, fracturas en dos dedos, cicatrices y laceraciones en distintos estados de curación. La joven había sido retenida siempre presuntamente contra su voluntad por parte de estos familiares, que la obligaron a limpiar, no le permitieron salir de la vivienda ni comunicarse con sus familiares de primer grado. La sometieron a múltiples malos tratos y vejaciones. Además, según contó también la propia víctima a los agentes de la Guardia Civil que la auxiliaron, la retención se alargó varios meses pero se agravó tras un día del pasado mes de diciembre en que trató de huir de la casa. Ese día le propinaron una fuerte paliza, le raparon el pelo y desde entonces solo bebió algún vaso de agua, no se le permitió que ingiriese ningún alimento. Según la información de la Benemérita, de la investigación de este hecho se hizo cargo el Equipo de Policía Judicial y el Equipo Roca de la Guardia Civil de Casetas. Estos agentes fueron quienes se trasladaron al centro hospitalario para tomar manifestación a la joven. Del estudio de la información recabada en la investigación se pudo determinar que la víctima se había trasladado hace unos meses a residir, de manera voluntaria, junto a unos familiares a Garrapinillos y, transcurrido un tiempo, comenzaron a impedirle la comunicación con sus progenitores, salir del domicilio y a exigirle que realizase las labores domésticas. «Si los familiares con los que residía no estaban conformes con dichos trabajos, la agredían con golpes por el cuerpo y realizaban quemaduras con distintos objetos«, aseguran desde el Instituto Armado en la capital aragonesa. El pasado viernes 2 de enero ese infierno terminó con la detención de cuatro personas, todas ellas de la misma familia de la víctima. Están acusadas de presuntos delitos de detención ilegal, lesiones y trato degradante. Han quedado a disposición judicial una vez concluidas las diligencias correspondientes.