El histórico barrio de Madrid donde Ramoncín forjó su carácter sigue transformándose
Del taxi a la historia: el nacimiento de un madrileño irrepetible
José Ramón Julio Márquez Martínez, conocido artísticamente como Ramoncín, nació el 5 de febrero de 1955 en un taxi, camino del hospital, frente a la Puerta de Alcalá. Esta anécdota resume a la perfección su vínculo con la ciudad: visceral, espontáneo y arraigado. Desde su infancia, Madrid no fue solo su hogar, sino también el escenario donde germinaron su carácter y su carrera musical.
Ese carácter contestatario, directo y con conciencia social se forjó entre las calles del barrio de Las Delicias, donde convivían talleres, comercios y la vibrante vida urbana de una capital en transformación.
Un barrio industrial que definió su esencia
Ubicado en el distrito de Arganzuela, el barrio de Las Delicias debe su nombre a una antigua finca de recreo llamada "Jardín de las Delicias". Su verdadero despegue urbano llegó con la inauguración de la estación de ferrocarril de Delicias en 1880, hoy reconvertida en el Museo del Ferrocarril. A su alrededor floreció una intensa actividad industrial, con metalúrgicas, imprentas y viviendas para trabajadores, lo que configuró su identidad obrera.
Durante décadas, fue un barrio de trabajadores ferroviarios y empleados de fábricas, donde la solidaridad vecinal era parte del día a día. Este entorno impregnó a Ramoncín con una sensibilidad especial hacia las injusticias y una mirada crítica que marcaría su trayectoria artística.
Ramoncín y su papel en la cultura urbana madrileña
En los años 70, Ramoncín emergió como una de las voces más relevantes del rock español. Sus letras, cargadas de crítica social, conectaban directamente con la realidad de los barrios populares. Madrid no era solo inspiración: era su bandera. Muchas de sus canciones evocaban esa ciudad real, áspera y vibrante que lo vio crecer.
Además de su carrera musical, Ramoncín ha ejercido como promotor cultural. Su paso por la presidencia de la SGAE reflejó su compromiso con los derechos de los creadores, y su implicación en iniciativas madrileñas lo consolidó como figura clave en la escena local. Apoyó festivales, salas de conciertos y plataformas que impulsaban nuevos talentos.
Las Delicias hoy: entre la memoria y la modernidad
El barrio ha sabido adaptarse sin perder su esencia. Con la reducción de la actividad industrial a partir de los años 70, muchas instalaciones dieron paso a viviendas, zonas verdes y espacios culturales. A día de hoy, conviven generaciones históricas con nuevos residentes atraídos por su ubicación y su atmósfera cercana.
La buena conexión mediante metro (línea 3) y Cercanías, junto con la cercanía a centros culturales como el Matadero o el Planetario, han reforzado su atractivo. El Parque Enrique Tierno Galván y la oferta comercial tradicional completan un entorno que ha sabido reinventarse.
Un símbolo que conecta pasado y presente
Ramoncín no ha olvidado de dónde viene. Cada vez que habla de su infancia o de su música, vuelve a Las Delicias. El barrio no solo le vio crecer, también moldeó al artista y al ciudadano. Y aunque la ciudad haya cambiado, el espíritu de aquellas calles sigue latiendo en sus recuerdos y canciones.
Las Delicias representa esa parte de Madrid que no se borra: la del esfuerzo, la comunidad y la resistencia silenciosa. En sus aceras, aún se respira la historia de un barrio que supo adaptarse sin renunciar a su identidad, igual que lo hizo uno de sus vecinos más ilustres.