El fin no justifica los medios. Eso es exactamente la democracia. No sólo la libertad, no sólo la razón, no sólo la igualdad, no sólo el pluralismo, no sólo la paz, no sólo la soberanía popular. Las leyes en un orden económico y social justo. El imperio de la ley como expresión de la voluntad del pueblo. Y este principio está por encima de ideologías, partidos, credos, religiones y culturas. Pero estamos en una era de tiranos electos. Los déspotas votados son ahora la némesis de los dictadores golpistas. Putin es frío y austero; Trump, excéntrico y fanfarrón. Uno invade Ucrania disfrazando de motivaciones históricas sus verdaderas intenciones económicas. El otro viste de operación policial un ataque militar en territorio...
Ver Más