Trump ha puesto sus pistolas al servicio de una causa con la que muchos simpatizamos. Maduro está en el lugar que le corresponde , entre rejas, a la espera de que un tribunal de justicia le juzgue por los delitos que ha cometido. Es tentador detener el relato en este punto y dar por bueno todo lo demás. Bien está lo que bien acaba. Pero ceder a esa tentación sería impropio de quienes defendemos que al mal no se le puede combatir con sus mismas armas. Ser un buen pistolero no convierte a nadie en un guardián de la ley. No sé si el 'sheriff' de la Casa Blanca ha respetado el principio de proporcionalidad que exige el Derecho Internacional...
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