Sánchez planta a Felipe VI en la Pascua Militar
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no acompañará al Rey este mediodía en la tradicional celebración de la Pascua Militar en el Palacio Real. Sánchez acudirá a París para participar en la reunión de la Coalición de Voluntarios por Ucrania convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, una cita que Moncloa considera más importante. Este nuevo plante a Zarzuela tiene lugar en el primer acto político de 2026, un año que se antoja rematadamente complicado para el jefe del Ejecutivo, tanto en el terreno judicial como en la arena política.
Fuentes del Gobierno consultadas por LA RAZÓN explicaron que la ausencia del presidente estaba prevista hace más de un mes y que se excusó su presencia ante Zarzuela de manera preceptiva. Al tratarse de un acto eminentemente castrense, en el que el discurso corre a cargo de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y no del jefe del Ejecutivo, no se ha considerado que la participación de Sánchez sea imprescindible. La noticia de la ausencia de Sánchez fue confirmada primero por la agencia Efe. La agenda del presidente en la página web de Moncloa no se cambia desde el pasado 24 de diciembre, hace doce días. Al cierre de esta edición seguía sin arrojar ninguna información actualizada.
Moncloa considera que la cumbre sobre Ucrania convocada por el presidente francés es un motivo con entidad suficiente para explicar el precedente que sienta hoy el líder socialista. Asimismo, insistieron las mismas fuentes, la fecha y la hora del acto solemne castrense en el Palacio Real es inamovible y por esta razón no habría habido forma de cuadrar fechas para llegar a todo.
Otra Pascua incómoda
Sin embargo, fuentes de Zarzuela aseguraron a este periódico que el aviso se produjo el pasado miércoles (apenas con una semana de tiempo), aunque lo consideran suficiente. Presidencia habría intentado que Sánchez participara en la reunión de París por videoconferencia, pero Macron respondió que la asistencia debía ser presencial.
Se da la circunstancia de que la agenda internacional de Sánchez en los últimos y convulsos tiempos para su Gobierno está bastante más repleta que la que le expone en suelo español. En el día de la Fiesta Nacional el pasado 12 de octubre, el presidente del Ejecutivo también se excusó del cóctel que siempre sucede al saludo en el Salón del Trono y no participó en los tradicionales corrillos con los periodistas que, con toda seguridad, le habrían resultado incómodos. En aquella ocasión, la excusa fue el viaje a Egipto para la firma del plan de Trump para Gaza, aunque el avión oficial no partía hasta la madrugada del día siguiente.
Aún es pronto para determinar si esta primera vez en la que un jefe del Ejecutivo español se pierde de manera voluntaria el acto castrense para estar en otra parte va a marcar el tono de la relación con Zarzuela en el año que empieza. La Pascua Militar de 2025 no resultó tampoco especialmente cómoda aunque sí contara con la participación de Sánchez.
Mal histórico
El Gobierno había recibido la negativa de la Casa del Rey a su solicitud de que Felipe VI acudiera dos días después (8 de enero) a la puesta de largo de la agenda que llamó «España: 50 años en libertad» en el Museo Reina Sofía. Aquella decisión de Zarzuela sentó como un tiro en Moncloa. Aunque se alegaron problemas de agenda, lo cierto es que no había ninguna intención de permitir que la imagen del Rey se instrumentalizara en un evento tan claramente partidista y no precisamente orientado en favor de la reconciliación y la unidad de todos los españoles.
En honor a la verdad, aquel curso que empezó tan mal los primeros meses fue cogiendo vuelo y la tensión y la distancia entre ambos Palacios se fue aminorando con el paso del tiempo, según fuentes conocedoras del asunto. Sin embargo, no es muy osado inferir que este nuevo plante del presidente no habrá sentado bien en Zarzuela dada la importancia que da la Casa del Rey al día de hoy. Y aunque en esta ocasión crean desde el Gobierno que la presencia de Sánchez en París es realmente imprescindible, el histórico es tan malo que no anticipa nada bueno.
El acto, con el que se da inicio al año militar, contará con la presencia de la ministra de Defensa y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, así como la plana mayor del estamento castrense, encabezada por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro Esteban López Calderón.
Discurso de Robles
El acto arrancará a mediodía con la llegada de los Reyes y la Princesa de Asturias a la Plaza de la Almudena. Tras ello, accederán a la Plaza de la Armería, donde saludarán a Robles, Marlaska y al JEMAD. Tras el himno y una salva de 21 cañonazos, el Rey pasará revista a la formación. A continuación, junto a la Reina y la Princesa Leonor, accederán al Palacio Real. En su calidad de capitán general de las Fuerzas Armadas, Don Felipe impondrá condecoraciones militares a civiles y miembros de los tres ejércitos tras los pertinentes saludos a los asistentes en el Salón del Trono.
Después, pronunciarán los discursos la ministra de Defensa primero y luego del Rey, que servirán para hacer balance de 2025 y plantear las líneas de acción de cara a 2026. Precisamente el acto tiene lugar tras la intervención militar estadounidense en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, que se enfrenta a cargos de narcotráfico en un juzgado de Nueva York. Es muy posible que el Rey haga una referencia a la actualidad, centrada ahora en Venezuela, y a la situación global internacional, ante los conflictos abiertos tanto en Ucrania como en Oriente Medio. Entre las tropas españolas desplegadas en el exterior destacan los más de 600 efectivos que participan en la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), y cuyo mandato acaba este 2026.