El PP agitará en Aragón un posible bloqueo de Vox a Guardiola
Después de Extremadura, turno para Aragón. En apenas dos meses. Una cercanía entre una cita y otra que no preocupa en Génova, donde ya descontaban un escenario parecido al que se va a dar: una negociación a cara de perro entre María Guardiola y Vox en plena campaña de Jorge Azcón. Y precisamente en el equipo de Alberto Núñez Feijóo consideran que un posible bloqueo por parte de Santiago Abascal puede ser hasta positivo en los procesos autonómicos que están por venir.
Siempre y cuando el relato esté del lado de los populares. Por partes. El principal y único motivo por el que los presidentes de Extremadura y Aragón han decidido anticipar sus elecciones es la imposibilidad de sacar adelante unos nuevos presupuestos. La «pinza» entre Vox y la izquierda, que han venido denunciando con insistencia.
En el caso extremeño, la presidenta de la Junta y candidata consiguió parcialmente sus objetivos. Logró mejorar el porcentaje de voto, subir un diputado y acercarse todavía más a la mayoría absoluta. Y, lo mollar, sumó más que toda la izquierda junta. Lo cual, en teoría, abarata el precio del apoyo de Vox, porque basta con su abstención. De esta forma, el PP pretende que el entendimiento con la formación verde, toda vez que ya no es necesario su «sí», sea más sencillo.
Aunque Vox, que en esta región subió de forma considerable, no lo ve de igual manera. Lo que defiende Abascal es precisamente lo contrario: si su partido es el que ha experimentado una subida mayor, razón de más para endurecer sus exigencias ante la investidura.
Por lo pronto, no se han producido grandes avances en la negociación. Lo mejor está por venir. Apenas se produjo una llamada telefónica el pasado 26 de diciembre en la que Guardiola emplazó al candidato de Vox en la región, Óscar Fernández, para emprender una negociación que alumbre un «pacto de estabilidad».
Todo el PP descarta una repetición electoral, no obstante, a nadie se le escapa la profunda inquina mutua que se tienen Guardiola y Abascal. Las diferencias, que trascienden casi a un plano personal, aventuran un proceso entretenido. Por lo pronto, Vox ha descartado entrar en la Junta. Fue la principal exigencia que puso encima de la mesa en 2023, cuando Guardiola tuvo que comerse sus palabras y acabó por ceder una consejería.
Esta vez, no habrá reparto de sillones en el Consejo de Gobierno. Lo más sustancial estará en las políticas. Y a diferencia de la Comunidad Valenciana, donde la sucesión de Carlos Mazón se saldó con una mera declaración solemne del hoy president, Juanfran Pérez Llorca, en Extremadura todo parece indicar que Vox sí querrá un documento programático firmado por las dos partes.
Suele castigar al votante a quien bloquea de forma injustificada. Por eso, la clave en los próximos días será a quién se atribuye tal responsabilidad. Si a Guardiola, por no querer aceptar ninguna de las condiciones de Vox, o a Vox por poner condiciones que resulten inasumibles, cuando lo realidad es que, por muy buenos resultados que haya conseguido, es la tercera fuerza y se encuentra a más de 26 puntos de distancia del PP.
Y aquí es donde entra en juego Aragón. Según teorizan en la cúpula popular, en caso de que Vox se enroque con exigencias por encima de sus posibilidades y opte por bloquear una primera investidura de Guardiola, Jorge Azcón tendrá todavía más argumentos para justificar el adelanto. «Si Vox decide complicarnos la gobernabilidad, los retrataremos en campaña. No tenemos ningún miedo a que la negociación de Extremadura interfiera. Más bien, todo lo contrario», traslada un destacado mando popular en conversación con LA RAZÓN.
Recientemente, en una entrevista con Servimedia, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuestionó la estrategia de Vox de no querer pisar moqueta y tachó de «irresponsabilidad» impedir una formación de gobierno en Extremadura. «Los extremeños han decidido que haya un gobierno presidido por el PP y que necesite acuerdos estables o puntuales entiendo que con Vox, porque el 60% de los ciudadanos quieren que haya un entendimiento entre el PP y Vox», recalcó.