Cuanto más lo necesitaba el
Barça, y después de que el equipo azulgrana resistiera ante el Espanyol gracias a un gran
Joan Garcia, apareció
Dani Olmo para desequilibrar el marcador con un chut mágico. El centrocampista de Terrassa, que reapareció en la segunda mitad del derbi un mes después de su luxación de hombro ante el
Atlético de Madrid y tras perderse seis partidos, fue determinante para que el
Barça mantuviera su racha victoriosa -nueve triunfos seguidos- y mantuviera la distancia de cuatro puntos en el liderato con respecto al Real Madrid.
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