Los
perros no tienen la capacidad de
expresar con palabras cuando sienten dolor o incomodidad, por lo que su lenguaje corporal se convierte en la principal herramienta para detectar problemas de salud.
Observar cambios en sus rutinas o comportamientos es clave para actuar a tiempo. Gestos repetidos, aunque parezcan inofensivos, pueden esconder alteraciones digestivas importantes.
Seguir leyendo...