Dimitió el pasado lunes, pero sin renunciar a su acta de diputado regional y sin «traicionar la confianza de la gente» que lo había votado. Miguel Gallardo dio un paso atrás para situarse al margen de la crisis que de la mano de Pedro Sánchez ha provocado en el socialismo extremeño, pero con la garantía procesal que le proporciona un aforamiento que, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, le va a permitir esquivar el juicio señalado a finales de mayo para que sea el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura quien lo juzgue. Tras el fraude de ley del 'aforamiento exprés' de la pasada legislatura, Gallardo cumple ahora los requisitos necesarios para que sea el TSJEx el encargado de dictar sentencia sobre el presunto enchufe del hermano de Pedro Sánchez, e incluso aspira –como posible senador autonómico– a llevar este caso hasta el Supremo, peripecias dilatorias con las que beneficiaria a David Sánchez . Gallardo dimite, pero blinda con su sacrificio al hermano del jefe del Ejecutivo.