La victoria de
Osasuna ante el
Alavés por 3-0 supuso un golpe de autoridad en un partido vital frente a un rival directo, con un conjunto navarro que firmó tres puntos esenciales gracias a la gran actuación de
Ante Budimir,
autor de un doblete con el que rompió su sequía. El Cisne de Zenica firmó una actuación muy seria, acorde a su figura, dominando los tiempos del encuentro y mostrando una eficacia que marcó la diferencia en El Sadar. Más allá del resultado, el equipo transmitió solidez y ambición en un momento clave de la temporada.
Seguir leyendo...