Gabriel Boric a partir del 11 de marzo ¿Es el líder que la oposición necesitará?
El traspaso del mando presidencial el próximo 11 de marzo, cuando Gabriel Boric entregue la banda a José Antonio Kast, no solo marcará el inicio de un nuevo ciclo político en Chile, sino también abrirá una etapa clave para el reordenamiento de la izquierda y el progresismo. En ese contexto, una de las interrogantes centrales es qué rol asumirá el presidente saliente: si se convertirá en el principal líder opositor, si optará por una retirada temporal o si proyectará su figura hacia otros espacios, como el ámbito internacional.
Uno de los puntos donde más claramente se cruzan las miradas de los expertos es el de los tiempos. En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, Felipe Agüero, doctor en Ciencia Política y académico de la Facultad de Gobierno de la Casa de Bello, sostuvo que el escenario aconsejable es el de una retirada temporal. “Mi impresión es que él debería tomar un poco de distancia, hacer otras cosas, mirar las cuestiones desde más arriba antes de inmiscuirse en un rol más activo”, planteó, subrayando que sería un error pensar en un liderazgo opositor inmediato.
El académico profundiza esta idea al advertir que un liderazgo práctico implicaría necesariamente una posición institucional clara. “Un rol de liderazgo más práctico requeriría estar en el Parlamento o en algún punto institucional, y además no creo que eso sea bien visto”, sostiene, reforzando la idea de que a Boric “le corresponde un alejamiento temporal”.
René Jara, doctor en Ciencia Política y académico de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago, coincide en la relevancia de los tiempos. “La pregunta es el tiempo, son los tiempos”, señaló consultado por nuestro medio, introduciendo la idea de un “paréntesis” entre el fin del mandato y el nuevo rol que Boric decida asumir. “Cuándo va a asumir ese rol y cuándo va a establecer una especie de luto o espacio entre lo que fue su mandato y el rol que pueda jugar”, explicó, matizando que se vendrá un período sin elecciones en Chile que alguna vocería más fuerte de Boric dependerá “de las reformas que va a implementar el nuevo gobierno”.
Gabriel Boric y José Antonio Kast. Dragomir Yankovic/Aton Chile
Desde otra posición respecto del protagonismo de Boric, Daniela Campos, docente de la Universidad Andrés Bello y miembro de la Red de Politólogas, remarcó la posibilidad de una pausa inicial, pero lo interpretó como algo transitorio. “Va a ser una persona visible en la izquierda y va a articular, va a ser estratégico. Puede que en un principio no tome un rol tan protagónico, porque probablemente va a querer descansar, pero sin duda va a asumir un liderazgo activo”, mencionó.
¿Una izquierda sin liderazgos?
El debate sobre Boric se entrelaza con una cuestión más profunda: el estado actual del liderazgo en la izquierda chilena. Aquí, Agüero es especialmente crítico. “Yo creo que la izquierda está huérfana de liderazgo, y creo que está huérfana de liderazgo con o sin Boric”, afirmó, planteando que el problema no se resuelve simplemente con la figura del futuro expresidente.
Según Agüero, el desafío central es doble: reconstruir un camino estratégico y, al mismo tiempo, entender las razones de la pérdida de apoyo electoral. “La izquierda tiene que resolver un problema de diseño estratégico sobre la base de una profunda reflexión de lo que ha llevado a esta pérdida de apoyo”, aseguró. Esa reflexión, añadió, debe ser colectiva e institucionalizada. “Tiene que colectivizarse, institucionalizarse, y recién a partir de eso puede ir creciendo un liderazgo. Hoy, ese liderazgo no existe”, agregó el académico.
Para Daniela Campos, aún con este escenario en la izquierda, la figura del Presidente Boric cuenta con una trayectoria y proyección que le permitirán posicionarse en ese vacío de liderazgos.
“Él tiene el piso político de ser un expresidente. Su voz no es la voz de cualquier persona”, enfatizó. En su análisis, Boric “va a ordenar” al sector, porque además “ya conoce perfectamente cómo funciona el aparato del Estado, cómo se mueven los hilos estratégicamente”.
Jara por su lado aporta un matiz: Reconoce que Boric es una figura relevante, pero advierte que su liderazgo no está exento de resistencias internas. “La principal dificultad es que buena parte de la centroizquierda, y también algunas personas del Partido Comunista, responsabilizan a Boric del fracaso”, señaló, lo que complejiza a su juicio cualquier intento de liderazgo inmediato sin antes procesar la derrota.
Gabriel Boric en La Moneda. Dragomir Yankovic/Aton Chile
Culpa, responsabilidades y tensiones internas
La articulación en la izquierda empieza con ese punto de tensión: los sectores que buscan responsabilizar a Gabriel Boric y su gobierno de la derrota electoral en las últimas elecciones presidenciales. En este punto, las visiones de los tres expertos convergen en un diagnóstico común: personalizar la derrota en Boric es una lectura incompleta.
Felipe Agüero resaltó que “se equivocan quienes quieren responsabilizar completamente al Gobierno de esta situación de deterioro del apoyo a la izquierda”. “Esta es una responsabilidad colectiva más grande, los partidos tienen una gran responsabilidad independiente del Gobierno”, complementó.
Campos coincide con esa crítica y la amplía hacia el contexto global. “Esa lectura es un poco miope. Puede que tenga una responsabilidad, es el líder, el presidente de la centro-izquierda, pero eso no significa que él sea el culpable o responsable único. Esa lectura es facilista y es no entender lo que está sucediendo mundialmente con este resurgimiento de una extrema derecha que releva discursos de odio”, apuntó.
Gabriel Boric en consejo de gabinete. Dragomir Yankovic/Aton Chile
Jara, por su parte, reconoce que las tensiones internas son inevitables, pero introduce un elemento temporal clave. “No se trató de un pésimo gobierno”, comentó, y agregó que “esas interpretaciones van a ser más amables con el Presidente una vez que pase el tiempo”, cuando se evalúen con mayor distancia los claroscuros de su administración.
Capital político: desgaste, piso electoral y posible rebote
El capital político de Boric apareció como otro punto de diálogo entre los expertos. Jara describió un ciclo de caída y posterior recuperación. El cientista político explicó que en marzo el gobierno estará en su punto más bajo ya que no logró “heredar a una persona de la propia coalición” el mandato.
Sin embargo, anticipó un fenómeno posterior. “Luego se produce algo muy curioso, que es un repunte del capital político”. “Donde uno empieza a ver la figura con un poco más de perspectiva, con un poco más de distancia, se sopesan los claroscuros. Ahí también va a haber un incremento, es una especie de rebote. Hoy está en el espacio más bajo, pero en unos meses, en un año más, con algunos aciertos y errores del gobierno de Kast, el capital político del Presidente Boric vuelve a repuntar”, enfatizó Jara.
Campos reforzó esta idea desde otra perspectiva, destacando que Boric mantiene un respaldo relevante. “Tiene ese nicho cercano al 30%, que yo creo que es súper importante”, afirmó la académica, y agregó que ese piso lo convierte en un actor insoslayable para la izquierda, incluso con proyección presidencial futura.
Agüero, en cambio, relativizó la centralidad inmediata de ese capital. Para él, un liderazgo legítimo no puede construirse solo desde el pasado reciente. “Ese rol debe ganarse, no tanto en base a lo realizado o a la crítica de lo realizado, sino sobre la base de una reflexión hacia el futuro”, insistió.
Proyección futura: oposición interna o liderazgo internacional
Finalmente, las miradas también dialogan respecto de los espacios donde Boric podría proyectar su liderazgo. Mientras algunos lo imaginan inevitablemente activo en la política nacional, Jara abrió la puerta a una proyección internacional. “La proyección de Boric a nivel internacional no deja de ser importante”, señaló, recordando su participación en instancias multilaterales y su defensa de la democracia junto a líderes de países como Brasil y España.
Desde esa óptica, Jara sugiere que Boric podría seguir una senda similar a la de Michelle Bachelet, combinando presencia internacional con incidencia política indirecta en Chile. “Me parecería plausible dada su edad y dada la importancia que tenía su figura, la simpatía que lograba en varios gobernantes del mundo en sus discursos”, sentenció el académico.