Consejos a los policías para protegerse en redes sociales frente a las amenazas terroristas
- Nivel 4 “Alto”: España lleva una década en alerta antiterrorista
- Nivel 4 reforzado: más medidas sin llegar al nivel 5
- Navidad bajo vigilancia: más policía donde se concentra la gente
- Oficio del 15 de diciembre: Interior pide reforzar la vigilancia
- Autoprotección: las pautas clave ante ataques a agentes
- Redes sociales, el riesgo “novedoso”: el aviso que muchos ignoran
- La realidad en redes: policías, guardias y militares siguen exponiéndose
Nivel 4 “Alto”: España lleva una década en alerta antiterrorista
Nivel 4, “Alto”, sobre un máximo de 5, “Muy alto”. España lleva diez años en ese nivel de alerta antiterrorista, que decide una mesa de valoración de la amenaza terrorista en la que participan expertos antiterroristas de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), las policías autonómicas...
⚠RECUERDA: Estamos en nivel 4 de alerta antiterrorista
— Policía Nacional (@policia) January 4, 2021
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Nivel 4 reforzado: más medidas sin llegar al nivel 5
Por ciertos acontecimientos (el ataque de Hamás a Israel y la guerra de Gaza) o en determinadas fechas el Ministerio del Interior decide pasar a un “nivel 4 reforzado”, así lo explica, que supone incrementar las medidas que ya están en marcha, pero sin llegar al nivel 5, que es aquel en el que se aplicaría si hubiera constancia de un atentado inminente.
Ni siquiera tras los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, en los que fueron asesinadas 16 personas, se modificó el nivel 4.
Navidad bajo vigilancia: más policía donde se concentra la gente
Cuando llega la Navidad también se intensifica la vigilancia. Se aumenta el despliegue policial en puntos donde se producen grandes concentraciones de personas: centros comerciales, calles y plazas céntricas, mercadillos navideños, estaciones de tren y aeropuertos...
Oficio del 15 de diciembre: Interior pide reforzar la vigilancia
La Secretaría de Estado de Seguridad, dependiente del Ministerio del Interior, envió este 15 de diciembre un oficio a las Fuerzas de Seguridad del Estado, para recordar la necesidad de reforzar la vigilancia.
En este tipo de oficios no sólo se ordena aumentar el despliegue policial en las calles. También indica que los agentes deben recordar la necesidad de seguir unas pautas de autoprotección, ya que los terroristas yihadistas atacan a civiles indefensos, pero también en ocasiones han ido expresamente a atacar a policías.
Autoprotección: las pautas clave ante ataques a agentes
Las pautas de autoprotección sirven a los agentes para actuar con mayor seguridad en sus intervenciones, para estar alerta ante posibles ataques con armas de fuego, con cuchillos, para intentar arrebatarles el arma... Así están mejor preparados para responder a un atentado o agresión.
La Secretaría de Estado de Seguridad remite a los policías nacionales y guardias civiles a su propia instrucción de 2017, en la que se recogen consejos de lo más variado.
Un punto llamativo es el que establece “medidas complementarias” sobre “nuevas tecnologías”.
Redes sociales, el riesgo “novedoso”: el aviso que muchos ignoran
“Las nuevas tecnologías constituyen un riesgo novedoso para la autoprotección de cualquier policía”, dejó por escrito hace 8 años la Secretaría de Estado de Seguridad, y por eso recomienda a los agentes varias pautas.
Son ideas que pueden parecer muy tajantes, y que desde luego no es complicado comprobar que numerosos miembros de las Fuerzas de Seguridad no cumplen.
Perfiles personales: mejor sin nombre, apellidos y foto propia
Interior recomienda “no crear perfiles personales en redes sociales con nombre y apellidos y fotografía propia”.
No lo explica, pero no cabe duda que un perfil en redes sociales con el nombre y apellidos reales de una persona es un medio para obtener información sobre esa persona: su día a día, su trabajo, su residencia, sus vacaciones, las personas con las que se relaciona...
La instrucción de 2017 insiste en la idea de evitar la exposición de los agentes en redes sociales y otros sitios de internet.
Pide “evitar la publicación de fotos personales y/o familiares en las que se nos pueda relacionar con aficiones y lugares reconocibles”.
De nuevo, el peligro es facilitar a algún elemento hostil, incluso un terrorista solitario o una célula, información para ubicar y controlar a un guardia civil, un policía nacional o un miembro de otro cuerpo policial.
Fotos, domicilios, vehículos y metadatos: el rastro que delata
Se les aconseja también “evitar la publicación de imágenes de vehículos propios o de familiares, del exterior del domicilio o sus cercanías y cualquier imagen que permita ubicar el entorno familiar”.
El riesgo no está sólo en lo que se ve en las fotos. Deben “evitar compartir o publicar registros que puedan incluir metadatos de geoposicionamiento, que ayudarían a controlar rutinas”.
Por ejemplo, las publicaciones en Instagram pueden incluir la ubicación del dispositivo, lo que puede revelar el domicilio del agente.
Estas pautas tratan de proteger al policía en su entorno privado, pero la instrucción de la Secretaría de Estado de Seguridad también tuvo en cuenta la propia faceta operativa, la del trabajo en su unidad.
Operativa y recursos: prohibido dar pistas con imágenes del servicio
Por eso la instrucción de 2017 a la que Interior remite en su oficio de refuerzo por Navidad insta a “no publicar imágenes del servicio policial -salga o no quien las hace- o fotografías de uniformidad, equipamiento o vehículos policiales que puedan descubrir capacidades o recursos”.
Lo que subyace detrás de todos estos consejos es que la actividad privada de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las redes sociales puede suponer un riesgo, para ellos y para sus compañeros, si son especialmente imprudentes y publican fotos y datos que contienen información sensible.
La realidad en redes: policías, guardias y militares siguen exponiéndose
Es un hecho que muchos policías nacionales, guardias civiles, policías locales, mossos d’Esquadra, ertzainas, así como militares, utilizan las redes sociales.
El uso que dan a los perfiles en X, Instagram, Facebook, TikTok... es de lo más variado.
Algunos usan sus nombres y apellidos reales, otros utilizan seudónimos. Los hay que principalmente lanzan publicaciones de tipo personal (viajes, fiestas, relaciones personales, aficiones, mascotas, familia...), y apenas nada sobre su trabajo.
Otros hacen ambas cosas, y los hay que se centran en su faceta profesional.
En unos casos muestran su rostro, en otros cuidan de proteger su identidad.
No es difícil encontrar cuentas de agentes policiales que publican fotos en comisarías, en vehículos patrulla, en operativos estáticos de vigilancia... Imágenes en los que se les ven a ellos, y en ocasiones a compañeros.
Esto es especialmente común en los centros de formación.
Muchos alumnos de la Escuela Nacional de Policía (en Ávila), de la Academia de Cabos y Guardias (en Baeza, Jaén), en los distintos centros de formación de Tropa y Marinería, de suboficiales y de oficiales de las Fuerzas Armadas comparte fotos y vídeos de su etapa de formación, con compañeros, en sus primeros ejercicios y maniobras, de uniforme... revelando identidades, nombres y apellidos, rostros, lugares de origen y mucha más información sobre ellos y otros futuros policías nacionales, guardias civiles o militares.
Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad lanzan advertencias sobre el uso imprudente de las redes sociales, y en ocasiones se producen castigos disciplinarios. Pero el fenómeno sigue produciéndose, imparable.