Después de más de siete décadas en el pazo de Meirás, las dos esculturas románicas atribuidas al Mestre Mateo han regresado por fin a Santiago de Compostela. Las figuras, arrebatadas por Carmen Polo en 1954, han sido trasladadas bajo supervisión técnica al Museo do Pobo Galego, donde podrán contemplarse desde el 11 de diciembre como símbolo de memoria, justicia y reparación histórica