La peste no es porcina, es política. Comer bocadillos es mandar un Uber de la muerte porque el embutido que llevan es siempre catastrófico. Poner entre panes un embutido bueno es posguerra, ignorancia. Barbarie. Y más si es pan con tomate. Somos España, tierra de María y de los mejores productos del mundo. Despreciar nuestra calidad y preferir la bazofia procesada es una decisión antiespañola, profundamente política, y es absurdo pensar que no tendrá consecuencias. La cantidad de porquería envasada que comemos a diario, las toneladas de cerdo que no son cerdo, de palitos que no son cangrejo, tanto desprecio ingrato al don de haber nacido en el lugar más afortunado de la Tierra, no tienen que ver con la...
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