La orquesta sigue tocando, el porcentaje de los votantes todavía baila en el salón, pero el avistamiento del iceberg de la corrupción provoca una lenta e inexorable huida. Los más entusiastas y forofos aseguran que el iceberg se podrá soslayar, pero no todos son sinceros, porque se ha instalado un totalitarismo tan intenso que ha transformado al líder en un dictador. Prueba de ese absolutismo ha sido la degradante ausencia de cualquier representante actual del partido en el homenaje a Javier Lambán . Que Pedro I, El Mentiroso, y su orquesta desprecien a un disidente mientras está vivo forma parte del reglamento, pero que lo sigan haciendo cuando ya está muerto señala un estado emocional donde el miedo permite una...
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