La afición del
Partizan se congregó masivamente frente al Belgrado Arena la noche del sábado, antes del entrenamiento programado del equipo, para expresar su descontento con la salida de Zeljko Obradovic del club. La multitud coreó a gritos contra la directiva del club y el presidente, Ostoja
Mijailovic y ante la insistencia, el capitán Vanja
Marinkovic apareció ante los aficionados para calmar los ánimos. El entrenamiento se canceló y nada varió los planes del legendario técnico.
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