Aunque nos cueste reconocerlo, todos hemos sentido alguna vez envidia . Es una palabra que suele aparecer en las comparaciones, pero que en realidad esconde información valiosa sobre nosotros, sobre nuestros deseos. Para comprenderla, necesitamos mirarla con profundidad, reconocer su doble cara. Una doble versión en la que podemos dejarla crecer como un veneno o podemos utilizarla como indicador de lo que realmente admiramos. El problema no es sentir envidia, sino lo que hacemos con ella. Cuando la negamos o reprimimos se convierte en resentimiento , pero cuando la observamos y la reconocemos con honestidad, puede transformarse en información valiosa para nuestro desarrollo personal , en una fuente de autoconocimiento. Y es que, tras la envidia, siempre hay un mensaje, una proyección sobre algún anhelo dormido que clama ser reconocido. El riesgo de establecer una relación tóxica con la envidia está en quedarnos atrapados en la crítica y la comparación. Cuando nuestra mirada se enfoca solo en los logros de los demás, surge la inseguridad : pensamos que no somos suficientes, que el camino del otro es mucho mejor que el nuestro y empezamos a sostener una mente basada en la carencia. Esa dinámica interior erosiona nuestra confianza y nos paraliza. En vez de inspirarnos, nos drena. Pero cuando nos paramos para escucharnos y nos atendemos, muchas veces descubrimos que la envidia no era más que una parte de nosotros pidiendo atención. Un deseo postergado, un talento olvidado, una versión nuestra que quiere desplegarse y aún no se ha animado. La confianza empieza cuando escuchamos esa voz sin ignorarla ni castigarla, cuando soltamos la envidia y transformamos la comparación en admiración. Cuando dejamos de mirar todo lo que otros tienen, y volvemos a mirar lo que podemos construir desde donde estamos, con lo que somos. El desarrollo personal florece cuando convertimos la envidia en brújula. Así que, si lo que ves en otro te conmueve, quizás sea una pista de hacia dónde quieres ir. La confianza no es arrogancia, ni ausencia de dudas: es el entrenamiento constante de volver a creer en ti, incluso cuando te comparas, incluso cuando tropiezas. A continuación, te comparto cinco claves para transformar la envidia en confianza interior: 1. Detecta cuándo aparece la comparación y abre una pausa. No luches contra ella. No te juzgues. Simplemente reconócela. ¿Es frustración, tristeza, impulso? Nombrar lo que sientes es el primer paso para gestionarlo. 2. Convierte la envidia en guía. Pregúntate: ¿Qué deseo hay detrás de esto que admiro en otro? Lo que incomoda puede transformarse en dirección. 3. Fortalece tu propia voz. Cuando pasas mucho tiempo viendo lo que otros hacen, pierdes conexión con lo que realmente tú quieres. Reserva espacios de desconexión, sin comparación: escribir, meditar o caminar sin redes sociales es clave para escucharte y reconectar con tu dirección. 4. Celebra logros ajenos sin sentirte menos. Practica la gratitud compartida: felicitar al otro de manera genuina abre un espacio de abundancia en ti. Fortalece tu seguridad y te recuerda que lo bueno no es escaso, que el éxito del otro no te quita nada. 5. Entrena la autoafirmación diaria. Al final de cada día, reconoce un pequeño logro o gesto hacia ti. La confianza se construye en lo cotidiano, en cómo te hablas y cómo te sostienes. Un ejercicio para empezar: La próxima vez que sientas envidia haz una pausa, respira profundo y pregúntate: Esto que estoy envidando, ¿qué me está mostrando sobre lo que yo deseo? Y luego, lleva esa respuesta a un pequeño paso concreto de acción. Y para practicarlo, te propongo una meditación guiada diseñada para ayudarte a observar la envidia con amabilidad y transformarla en una oportunidad de crecimiento: La confianza no aparece de un día para otro. Se cultiva. Y cada vez que transformas la envidia en aprendizaje, estás un paso más cerca de ti. Podemos encontrarnos cada domingo en ABC Bienestar (te pongo aquí el listado de las meditaciones guiadas ). Además puedes saber más sobre mi trabajo en torno a los beneficios de la meditación en el libro 'El poder sanador del silencio' (Grijalbo) y en la cuenta de instagram: @belencolomina.