Desde hace ya varias temporadas, la controversia y el debate acompañan a
Frenkie de Jong. El neerlandés está permanentemente bajo la lupa y, si el
Barça brilla y gana títulos -como sucedió hace tres temporadas con
Xavi o el curso pasado con
Flick-, lo elevamos al podio de los mejores centrocampistas del mundo. Pero si el Barça pierde,
De Jong aparece de inmediato en el centro de la diana. Como tantas veces ocurre en el entorno azulgrana, no hay término medio: se pasa del elogio desmesurado a la crítica despiadada.
Seguir leyendo...