Parecía que el triunvirato volvería a surtir efecto. Pero bastó que llegara el último suspiro del añadido para que todo se convirtiera en una pesadilla. El
Andorra, que había mantenido la portería a cero durante noventa y cinco minutos —con un
Yaako inmenso en la segunda mitad y un tanto de
Lautaro celebrado con euforia en el banquillo— acabó encajando el empate en el minuto 101 tras un penalti revisado por el
VAR (1-1). Llegó en un córner que no debía existir y tras unas manos de
Alende separadas del cuerpo que se examinaron durante cinco minutos, pero que finalmente otorgaron a
Gelabert la oportunidad de salvar un punto para los locales y prolongar la racha sin victorias andorrana. Ya van nueve.
Seguir leyendo...