La exabadesa de Belorado y otra monja, en libertad provisional
Acusadas de supuesta apropiación indebida y venta ilegal de bienes de patrimonio histórico, esto es, de obras de arte sacro del convento. Son los presuntos delitos a los que se enfrentan la exabadesa de Belorado, sor Isabel de la Trinidad, y una de sus compañeras, sor Paloma. Junto a ello también se les atribuye un presunto delito continuado de receptación a un anticuario de León, al adquirir dichas piezas sin exigir acreditación de su lícita procedencia. Tras pasar una noche en el calabozo y declarar una hora en el Juzgado de Instrucción de Briviesca, las clarisas cismáticas burgalesas fueron puestas en libertad sin fianza y con la obligación de personarse periódicamente en sede judicial.
Así se resolvían las treinta horas más complejas que han atravesado las inquilinas del convento burgalés de Santa María de Bretonera desde que el jueves a las ocho y media de la mañana la Guardia Civil irrumpiera en Belorado para registrar de arriba abajo el inmueble. Los agentes llegaban allí después de detectar en el mercado de especializado de antigüedades de arte catalogadas que podían corresponder al patrimonio histórico del monasterio y que habrían sido «sustraídas o transmitidas sin autorización», tal y como señala un comunicado de la Benemérita. Entre ellas, se encontraban algunas piezas vendidas por internet, así como una escultura de San Antonio de Padua del siglo XVII que acabó en una tienda de antigüedades madrileña.
Desde Belorado, donde detuvieron a la exabadesa, se trasladaron al monasterio de Santa Clara de Orduña, donde constataron que había piezas del primer convento que habían sido trasladadas a este sin autorización. En los dos espacios se encargaron de intervenir diversas obras para su puesta a disposición judicial e inventariar. Al terminar el registro de Orduña, fue cuando detuvieron a sor Paloma.
En cualquier caso, la investigación de la llamada Operación Mirumcid sigue abierta para recuperar otras piezas patrimoniales que no se han localizado. La operación ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Burgos.
«Mi experiencia es dura, muy dura, te ves entre paredes blancas, en un primer momento pensé que me podía dar una especie de ataque de ansiedad», comentó la exabadesa de nombre civil Laura Gil de Viedma. «Gracias a Dios después de rezar como en toda mi vida ya se pasó y gracias a Dios estamos libres como pajaritos», añadió. «Impresiona mucho que te hagan la foto con la regla detrás, que te hagan ponerte de perfil…», reconoció sor Paloma.
El abogado de las exmonjas, Florentino Aláez, argumenta que la venta de objetos no es delito en tanto que se produjo entre marzo y mayo de 2023, antes del cisma, cuando la exabadesa era la legítima administradora.