El Papa: «Superad el escándalo de las divisiones»
En estas jornadas de viaje a Turquía y Líbano habrá encuentros institucionales de calado político, relevantes misas con grupos de católicos y otros tantos momentos emocionantes protagonizados por León XIV, pero la de ayer fue la jornada principal desde el punto de vista eclesial para el Pontífice agustino. La Iglesia, mano a mano con las demás confesiones cristianas, celebraba los 1.700 años del Concilio de Nicea, la primera gran asamblea en la que se configuraron las bases comunes de la fe que se concretaron en el credo que rezan de igual manera lo mismo los católicos que los evangélicos, protestantes y ortodoxos. Por eso, Francisco tenía como peregrinación que no pudo cumplir este enclave, dentro de su apuesta personal por un acercamiento ecuménico a lo largo de sus doce años como Papa. El norteamericano Robert Prevost hizo suyo este empeño y ratificó este viernes este anhelo de unidad.
En la antigua ciudad de Nicea, hoy conocida como Iznik, compartió que «todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen, y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida». Desde la plataforma colocada en la zona arqueológica donde hace años se descubrieron los restos de la basílica de San Neófito, construida donde se cree se celebró el Concilio, expresó «el deseo de plena comunión entre todos los creyentes; Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos». «La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia», añadió, flanqueado, entre otros, por Bartolomé I, patriarca de Constantinopla, líder espiritual de 300 millones de ortodoxos. No participó en el acto, sin embargo, el patriarca ortodoxo ruso, Kirill, cuyo enfrentamiento con Bartolomé, y también con Roma, se ha acrecentado tras alinearse con Vladimir Putin ante la guerra de Ucrania.
Así, León XIV dejó caer que «el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración».
Para el Papa no se puede rezar el credo invocando a Dios como Padre «si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios». «Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión», enfatizó. De la misma manera, también alertó a los presentes de que «los cristianos corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión».
Junto al encuentro ecuménico de Nicea, León XIV comenzó la jornada en la catedral del Santo Espíritu Santo en Estambul, donde mantuvo un encuentro con los obispos, sacerdotes y religiosos turcos. El Papa destacó que la «lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia», sabedor de que los católicos apenas son unas 33.000 personas y representan el 0,04 % de la población. «Esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social», compartió el Papa nacionalizado peruano, que considera a la comunidad católica turca «fecunda como semilla y levadura del Reino». En clave interna, les alertó de un posible «regreso del arrianismo, presente en la cultura actual y a veces hasta en los propios creyentes». O lo que es lo mismo, de pensar que Jesús no es Dios. «Cristo Jesús no es un personaje del pasado, es el Hijo de Dios presente entre nosotros que guía la historia hacia el futuro que Dios nos ha prometido», remarcó.
La mañana de su segunda jornada en Turquía la completó con una visita a una residencia gestionada por las Hermanitas de los Pobres. Allí, denunció que «se ha perdido el respeto a las personas mayores». En su alocución también tuvo una mención especial para entrega de las monjas: «Antes que ser para los demás, se trata de estar con los demás».