La inflación se resiste a dar una tregua y apunta a que los españoles tendrán que hacer frente a otra Navidad mucho más cara que la anterior, como ha venido sucediendo del final de la pandemia a esta parte; y añádase a esto el efecto acumulado del avance de los precios, incapaz de ser compensado por unos salarios que no crecen al mismo ritmo. Según el dato provisional publicado hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) -aún pendiente de confirmación en diciembre-, en noviembre los precios escalaron un 3% en comparación con el mismo mes del año anterior. Supone una moderación de una décima con respecto al dato de octubre, pero una que es manifiestamente insuficiente si se tiene en cuenta que la cifra está cerca de un punto por encima tanto de la media de la eurozona -si se toma el último dato de Eurostat, de octubre- como de ese 2% que el Banco Central Europeo (BCE) considera un 'buen dato', uno que permite aprovechar los beneficios de la estabilidad de precios sin entrar en riesgo de deflación. Añádase a esto lo más importante, y es que desde la pandemia los precios han avanzado un 22%. Además, el informe elaborado por Estadística resulta preocupante por lo que dice sobre la naturaleza de esa avance de precios, que se sustenta en buena medida en el encarecimiento de la cesta de la compra, un paquete que afecta especialmente a las clases medias y bajas y a las familias con hijos y que será un gasto ineludible de cara a la Navidad. La tímida moderación de una décima en el IPC con respecto a octubre se explica principalmente por la rebaja de la factura eléctrica, frente al incremento que registró en noviembre de 2024. En todo caso esto no es inusual, dado que los vaivenes en los precios de la energía acostumbran a desplazar el IPC unas décimas en positivo o en negativo de un mes para otro. Por eso el INE ofrece el dato del IPC 'subyacente', que presenta un análisis más estructural del avance de los precios al eliminar del cálculo la energía y los alimentos no elaborados, que son los elementos más volátiles. Hecho esto, el dato subyacente queda en el 2,6%, que supone una décima más con respecto a octubre y el dato más alto desde diciembre de 2024. En cuanto a las razones de este aumento, en su informe preliminar -a la espera del dato definitivo-, Estadística apunta al avance en los precios de los alimentos, un fenómeno que de un tiempo a esta parte empieza a preocupar a las familias. Los huevos, la carne, el chocolate y el café protagonizan titulares estos días por sus sensacionales encarecimientos de doble digito en apenas un año, pero lo cierto es que el fenómeno es transversal a toda la cesta de la compra. Desde octubre de 2020, los precios de los alimentos en España han subido un 34%, por encima cualquier salario.